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Erudito español. Miquel Batllori i Munné nació, junto con su hermana gemela, Mercè, el 1 de octubre de 1909, en Barcelona, en el barrio donde se ubica la actual plaza de Cataluña, en un edificio donde también vivió el pintor Santiago Rusiñol.
En su casa se hablaba el castellano, el idioma de su madre, la cubana de origen vasco Paula Munné de Escauriza, proveniente de Barakaldo, que dedicó todo su afecto a ese hijo afectado por la osteomielitis desde los once años. El padre, catalán, tenía también ascendencia vasca por su segundo apellido, Orovio, proveniente del alto Duranguesado.
La forja de un ideario
A los doce años, el despierto Miquel leyó ya El criterio de Balmes. En 1928, año en que ingresó en la Compañía de Jesús, se licenció en historia y derecho por la Universidad de Barcelona, donde ya había optado por el idioma catalán, aprendido durante sus estancias veraniegas en Sant Feliu de Codines. Miquel Batllori
Durante aquellos intensos años universitarios fraguó ya su ideario como catalanista, católico y liberal, de complejo encuadre en una sociedad convulsa, radicalizada entre el anticlericalismo y el integrismo, el catalanismo y el españolismo. La expulsión de los jesuitas, decretada en 1931 por el gobierno de la Segunda República, lo mandó al exilio. Recaló en Aviglinia (Turín), donde estudió filosofía y vivió muy de cerca la Italia fascista.
En 1939, terminada la Guerra Civil, que rehusaría estudiar junto con la Inquisición porque ambas, según sus propias palabras, le repugnaban, regresó a España para licenciarse en teología en un solo año, en la localidad castellana de Oña, donde dudó de su vocación, de manera que se negó a ser ordenado sacerdote hasta un año después, cuando ya había cumplido los treinta.
Batllori fue esencialmente un sabio anclado en la duda y recelaba de quienes hablaban de asuntos en los que no eran especialistas: «Yo soy esencialmente escéptico y, en general, nunca daría como verdad absoluta lo que diga la prensa, la radio o la televisión».
Quizás por ello, los jerarcas de la Compañía empezaron a tildarlo de díscolo, y, después de que en 1941 Battlori hubiera presentado en Madrid su tesis doctoral de historia ( Francisco Gustà, apologista y crítico ), lo enviaron a una especie de exilio en Mallorca, hasta 1947, año en que publicó su primer libro, Obres catalanes d’Arnau de Vilanova , al que en 1948 seguiría Obres essencials de Ramon Llull , cuando ya había sido destinado a la casa de la Compañía en Roma.
Los años en Roma
Aun ausente de España, en 1958 ingresó en la Real Academia de la Historia, en Madrid, con un discurso de gran erudición que impactó a los académicos: Alejandro VI con sus familiares y la Casa Real de Aragón , al que dos años después seguiría el ensayo La correspondencia de Alejandro VI con sus familiares y con los Reyes Católicos . En aquella época estudió también a los jesuitas de la Ilustración, con especial hincapié en los de la antigua corona catalano-aragonesa: La cultura hispano-italiana de los jesuitas expulsos (1966).
Profundizó también en el grupo ilustrado valenciano y en la escuela cerverina e hizo estudios sobre prohombres de Mallorca -fruto de su larga estancia en la isla- como Costa i Llobera ( La trayectoria estética de Miquel Costa i Llobera , que le valió el premio del mismo nombre que concede el Instituto de Estudios Catalanes), el obispo Joan Jubí, Jeroni Nadal, etc. Cabe señalar también sus ensayos sobre Latinoamérica, como El abate Viscardo. Historia y mito de la intervención de los jesuitas en la independencia de Hispanoamérica (1953) o La primera misión pontificia en Hispanoamérica , publicado en 1963 en la colección vaticana Studi e Testi.
Todavía en Roma, donde permanecería hasta 1980, publicó Cataluña en la época moderna (1971), Galería de personajes (1975) y A través de la historia y la cultura (1979), obra por la que al año siguiente le fue concedida la Letra de Oro.
(Barcelona, 1909 - Sant Cugat del Vallès, 2003)
fuente : biografiasyvidas.com El padre Batllori falleció el 9 de febrero en la localidad barcelonesa de Sant Cugat del Vallès. Tenía noventa y tres años. Pocos días antes, había entregado a la imprenta el último de los volúmenes que componen el Diplomatari Borja . Humanista, eminente historiador y destacado teólogo jesuita, desde el compromiso con la cultura de su tierra natal y con la Iglesia el padre Batllori dejó como legado una amplia producción de investigación erudita reconocida en toda Europa. TERMINAMOS Inicio Buscador Índice alfabético Recomendar sitio Añadir a favoritos
Biografia enviada el Viernes, 28 de Marzo de 2008 y leido 237 veces.
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