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Empresario español. Juan Roig Alonso nació el 2 de febrero de 1950 en Valencia, primogénito de una emprendedora familia que formarían tres hermanos, cuyo padre regentaba una popular tienda, Cárnicas Roig, en una céntrica calle de la capital levantina, donde, desde muy joven, Juan se familiarizó con los entresijos de un negocio dirigido básicamente a la alimentación. La experiencia adquirida en el negocio familiar y su voluntad de crear un negocio propio lo animaron, cuando ya se había licenciado en económicas por la Universidad de Valencia, a emprender un camino en solitario, desvinculado por completo del que seguía la familia. Su hermano Fernando pondría en marcha también otra aventura comercial que le llevó a convertirse en propietario de los azulejos Pamesa, que patrocinan el equipo de baloncesto del mismo nombre que representa a la Comunidad Valenciana en la Liga ACB. Juan Roig En 1982, Juan fundó su primer establecimiento de distribución, una experiencia piloto cuyos resultados lo indujeron a seguir por aquel camino, con éxito, hasta el punto de que, en apenas dos décadas, su particular filosofía empresarial, cuya máxima es invertir los beneficios en la ampliación y expansión de la empresa, convirtió a Mercadona en una referencia obligada del sector de la distribución en España. El espíritu empresarial de Mercadona Además de producir pan y bollería y de envasar agua, Mercadona se ha asociado con dos industrias cárnicas, Martínez y Loriente e Intercalopsa, uno de los 107 fabricantes o proveedores que trabajan exclusivamente para la cadena. Durante el ejercicio de 1993, Roig puso en marcha, en Mercadona, la premisa que impregnaría toda su filosofía empresarial: calidad total, que se concretaba en tres objetivos básicos. El primero y, según Roig, primordial, era la atención al cliente, que sería denominado «el jefe». Esa atención exquisita hacia el comprador se concreta no sólo en un excelente servicio de información y de cajeras atentas y solícitas, sino en la envidiable relación entre el precio y la calidad de los productos de la cadena, fundados en la llamada estrategia SPB (siempre precios bajos). El segundo objetivo centró su atención en los recursos humanos de la empresa, que en 1999 alcanzó un hito histórico en el sector al tener toda la plantilla (en aquel momento 16.000 trabajadores, frente a los casi 30.000 de 2002) con contrato indefinido. Esta consideración al trabajador se complementaba con otros aspectos del contrato laboral, como seguros de vida, formación permanente, salario completo durante las bajas laborales y la posibilidad de trabajar cerca del domicilio, «ventajas» que convirtieron a la plantilla de Mercadona en un colectivo satisfecho y comprometido con los objetivos empresariales. Además, los salarios de los empleados superan la media nacional del sector. Todo ello se traduce en una mayor productividad, la satisfacción de los clientes y un clima de trabajo marcado por la relación excelente entre jefes y subordinados. El tercer objetivo marcado por Roig incidía en una atención especial a los proveedores, siguiendo el lema «la calidad no tiene que ser más cara» y la aplicación de una política de acuerdos a largo plazo, realizada bien directamente o a través de los más de cien interproveedores que producen para la cadena, cuya logística funciona como un reloj mediante las plataformas que la empresa posee en Valencia, Cataluña, Andalucía y las más recientes de Alicante, Madrid y Sevilla, un entramado que Roig ha ido forjando sin prisas pero sin pausas. Ampliación continua del negocio El cumplimiento de estos objetivos, que ha llevado a la empresa a gozar de un incremento espectacular de los beneficios en el último quinquenio, con crecimientos interanuales que superan el 20%, ha permitido a Roig abrir sin cesar nuevas tiendas por toda la geografía española. En 2001 abrió un centenar de establecimientos, y otros tantos en 2002, con lo que alcanzó la cifra de 689. A mediados de 2002, según Roig, 1.700.000 hogares españoles hacían la compra en Mercadona y el objetivo al finalizar el año era introducirse en seis nuevas provincias: Lugo, Pontevedra, Cáceres, Badajoz, Ávila y Huesca, además de aumentar el número de establecimientos en Andalucía y Cataluña, donde en Sant Sadurní d’Anoia se inauguró a principios de año el mayor centro y almacén de toda España. En 2002 Roig centró sus energías en dos grandes proyectos exclusivos de Mercadona. En julio empezaron las pruebas de la planta de procesamiento de elaborados cárnicos en la localidad valenciana de Cheste, que desde comienzos de 2003 suministrará a Mercadona un millón de bandejas por día que se repartirán por toda la red de supermercados. Además, en 2002 suscribió un contrato de exclusividad con la cooperativa San Alfonso de Betxí (Castellón), para la distribución, en bandejas, de fruta pelada. Se trata de bandejas de fruta listas para comer, bajo la denominación Sanlfruit, en cuya puesta en marcha Mercadona ha invertido tres millones de euros. Roig cree que «no consumimos fruta porque nadie se ha preocupado de hacer más fácil su consumo». Éxito a través de una buena gestión La expansión definitiva para cubrir todo el territorio español está previsto que concluya en 2006. Para entonces quizás Mercadona ya cotice en Bolsa, posibilidad que Roig jamás ha contemplado hasta la fecha, como tampoco se ha interesado en las inevitables concentraciones que se producen en este sector en el ámbito europeo: «Mercadona sabe gestionar supermercados con unas características propias, por lo que no nos tientan los hipermercados. Para eso tendríamos que aprender, pero ya nos vale con lo que tenemos. El éxito de una empresa no depende de su extensión y de su capacidad de oferta, sino de una buena gestión, que básicamente consiste en ofrecer al cliente lo que éste quiere, no lo que el empresario quiere venderle, como ocurre a menudo con las grandes superficies». Por último, Roig continuará apostando por sus productos de línea blanca. Concretamente, el 35% de las ventas corresponden a la marca Hacendado, exclusiva de Mercadona. En sus planes entra también llegar a comercializar a medio plazo el pescado pelado y envasado, apuesta que no pondrá en marcha hasta que compruebe que el sistema funciona perfectamente para la fruta y la carne. En 1997 Roig recibió el Premio Aral como mejor dirigente del año de la Industria y la distribución. Entre otros cargos, es presidente de la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc), que agrupa a las principales empresas de distribución y alimentación. Le gusta el trato directo con sus ejecutivos y con sus empleados de inferior categoría, y aprovecha los viajes para hacer reuniones en el autobús en el que viaja para visitar sus supermercados y donde realiza las reuniones de trabajo. Roig está casado y tiene cuatro hijas, a las que ha preparado para que algún día puedan dirigir el imperio que su padre levantó desde la nada. (Valencia, 1950)
fuente : biografiasyvidas.com
Biografia enviada el Viernes, 28 de Marzo de 2008 y leido 866 veces.
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