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Actriz estadounidense, la primera de raza negra en obtener un Oscar. Cuando la pequeña Halle contaba cuatro años, su padre, Jerome Berry, un típico maltratador dado al alcohol, abandonó a la familia. Ella y su hermana Heidi quedaron a cargo de su madre, Judith Ann Hawkins, una mujer de origen caucásico que pudo criar a sus hijas gracias a su trabajo como enfermera en la sala de psiquiatría de un hospital local, el mismo en el que su marido ejercía como auxiliar.
Aunque durante los primeros años de la separación el marido regresó y volvió a marcharse del hogar en varias ocasiones, en cada una de ellas los malos tratos fueron crecientes, y en 1976 propinó tal paliza a toda la familia que, desde entonces, sólo pudo aproximarse a ella hasta la distancia prudencial que fijó la ley. Halle Berry
De todos modos, Halle, que cuando estos hechos ocurrieron tenía ocho años, ya no quiso saber nada de su progenitor, y jamás volvió a tener ningún tipo de relación con él. Por el contrario, su madre, una mujer abnegada y consecuente, pasa por ser su mejor amiga hasta el día de hoy. De esa mezcla, un afroamericano y una rubia de tez casi albina, heredó la belleza que le iba a allanar buena parte del difícil camino que eligió.
Mulata de singular belleza
En 1984, por ejemplo, fue coronada «reina» del Cuyahoga Community College, el instituto al que asistía, lo que la animó a presentarse, al año siguiente, al concurso de belleza Miss América Adolescente, y ganó. Luego fue Miss Ohio, y cuando tuvo la edad reglamentaria, en 1986, estuvo a punto de ser Miss Estados Unidos de no haber sido acusada de votarse a sí misma, lo que se saldó con la concesión del título de «Primera Princesa», un segundo puesto al que ella supo sacarle un jugo de primera.
Halle procedía de un suburbio de Cleveland, de población mayoritariamente blanca, donde había sufrido burlas constantes por el color de su piel, tanto de esta comunidad dominante como de la minoría negra a causa de su mestizaje. Había llegado pues el momento del desquite. No obstante, muy probablemente por su experiencia como editora del periódico del instituto, ese año inició la carrera de periodismo radiofónico. Pero unos meses después, sobre todo tras competir por el título de Miss Mundo, ya se la podía admirar en anuncios publicitarios y revistas dedicadas a la moda, y en un momento dado se vio obligada a sacrificar los estudios.
Clara vocación artística
Cuando se creyó lo bastante afianzada en la profesión, comenzó a intentar introducirse en los medios oportunos para convertirse en actriz, que era lo que realmente quería ser. Y así como los concursos de belleza habían sido el trampolín para su trabajo como modelo, la publicidad y los desfiles le servirían de plataforma de lanzamiento para llegar a Hollywood.
Y allí llegó, tras un curso de arte dramático en una escuela de Chicago, con todo el entusiasmo necesario para ganarse la vida como camarera en una cadena de fast food mientras esperaba «la gran oportunidad». Su paso por un sinfín de castings en los que sólo parecía contar su belleza y, sobre todo, la desazón que sintió al no obtener un papel en la famosa serie Los ángeles de Charlie , escogida y luego rechazada por el poderosísimo productor Aaron Spelling, la conminaron a tomarse las cosas con más calma. Con Billy Bob Thornton en Monsters Ball (2001)
En la primavera de 1989 hizo las maletas y aterrizó en Manhattan. Allí reactivó su profesión de modelo e intentó empezar de nuevo desde cero. Y desde que su nombre empezó a cobrar peso entre los fabricantes de anuncios (no pudo integrar el olimpo de las top models debido a su escaso metro setenta de estatura), hasta llegar a su condición, compartida con Karen Duffy y Cindy Crawford, de «rostro oficial» de la casa Revlon, logró participar como secundaria en algunas series de televisión.
Por fin obtuvo un papel con mayor protagonismo en Living dolls , un melodrama en el que encarnaba precisamente a una modelo insatisfecha y que, incluso cuando resultó un fracaso de audiencia, la dio a conocer como actriz, a unos pocos tal vez, pero entre ellos al inquieto Spike Lee, su verdadero descubridor. Si bien hizo otras cosas por entonces, lo único que prevalece es el papel de drogadicta que le proporcionó Lee en Fiebre salvaje (1991).
La televisión, el cine y el éxito
(Halle Marie Berry; Cleveland, Ohio, 1968)
fuente : biografiasyvidas.com
Biografia enviada el Viernes, 28 de Marzo de 2008 y leido 41 veces.
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